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hace 2 horas
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La Policía de Bolivia alerta sobre el uso de explosivos en protestas y bloqueos en el país

La Paz, 18 de octubre

El clima de tensión en Bolivia se intensifica con las movilizaciones y bloqueos de carreteras que han sido convocados por sindicatos y organizaciones sociales en contra del presidente Rodrigo Paz. En este contexto, el comandante general de la Policía boliviana, Mirko Sokol, ha alertado sobre el uso de artefactos explosivos en estas protestas.

Durante una conferencia de prensa, Sokol afirmó que se han detectado intentos de introducir explosivos en La Paz, mencionando que se están fabricando armas caseras con el objetivo de causar daño tanto a los efectivos policiales como a la población civil. «Hay gente que está trayendo a nuestra ciudad artefactos explosivos», declaró, añadiendo que se ha detenido a una persona que transportaba dinamita, mechas y otros elementos peligrosos.

El comandante enfatizó que estos artefactos pueden resultar mortales. «No solo pueden causar la muerte de una persona, sino de muchas», advirtió. A pesar de que la Policía no desea recurrir a la fuerza, Sokol indicó que, si la situación lo requiere, se actuará «de manera progresiva, legal y bajo el principio de proporcionalidad».

En este sentido, Sokol subrayó que no es proporcional enfrentar el uso de gas lacrimógeno ante un artefacto explosivo que puede generar heridas o muertes. Hizo un llamado a los manifestantes para que eviten la violencia durante las protestas, un mensaje que resuena en un país que ha vivido episodios de confrontación en el pasado.

Por su parte, el viceministro de Régimen Interior y Policía, Hernán Paredes, también se refirió a la situación, calificando de «evidencia muy contundente» el hecho de que mientras las fuerzas del orden evitan el uso de armas letales, algunos manifestantes están utilizando armamento peligroso. Esta afirmación pone de relieve la creciente preocupación por la seguridad en medio de un clima de agitación social.

Las movilizaciones, que han tomado fuerza en los últimos días, están organizadas por grupos afines al expresidente Evo Morales, quienes han iniciado una marcha por el altiplano boliviano con el objetivo de llegar a la sede del Gobierno. La demanda principal es la renuncia del presidente Paz, en un contexto donde la polarización política se hace cada vez más evidente.

Las protestas han generado un runrún en las calles, donde los de a pie comentan sobre la situación. Muchos expresan su preocupación por la escalada de violencia y el uso de explosivos, mientras que otros defienden el derecho a manifestarse. La incertidumbre se siente en el aire, y la población observa con atención los acontecimientos que se desarrollan.

Las autoridades han reforzado la presencia policial en las zonas más conflictivas, intentando mantener el orden público. Sin embargo, la tensión persiste y los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden son una posibilidad latente. La situación se complica aún más con la llegada de nuevos grupos de manifestantes que se suman a las protestas, lo que podría intensificar los bloqueos y las movilizaciones.

El gobierno de Paz enfrenta un desafío significativo, ya que las demandas de los sectores sociales no solo se centran en la renuncia del presidente, sino también en cuestiones económicas y sociales que afectan a la población. La falta de diálogo entre el gobierno y los sectores en conflicto ha contribuido a la escalada de tensiones, dejando a la ciudadanía en un estado de incertidumbre.

En medio de este panorama, la comunidad internacional observa con atención los acontecimientos en Bolivia. La situación ha generado preocupación en diversos sectores, que temen que la violencia pueda desbordarse y afectar la estabilidad del país. Las autoridades bolivianas han hecho un llamado a la calma y a la reflexión, pero el clima de descontento persiste.

Las próximas horas serán cruciales para determinar el rumbo de las protestas y la respuesta del gobierno. La población espera que se logre un acuerdo que permita desescalar la tensión y evitar un conflicto mayor. La historia reciente de Bolivia está marcada por episodios de violencia en contextos similares, lo que añade un peso adicional a la situación actual.

En este contexto, la Policía ha reiterado su compromiso de actuar con responsabilidad, pero también ha dejado claro que no se tolerará el uso de explosivos ni la violencia en las manifestaciones. La situación sigue siendo delicada y la atención está centrada en cómo se desarrollarán los acontecimientos en las próximas horas.

La marcha de los grupos afines a Morales se espera que llegue a la sede del Gobierno a lo largo de la jornada, intensificando así la presión sobre el presidente Paz.

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