Las tensiones diplomáticas entre el régimen de Ortega Murillo y los gobiernos de la región han escalado en los últimos días. El Sistema de Integración Centroamericana (SICA) decidió romper el bloqueo que Nicaragua había impuesto, modificando su mecanismo de toma de decisiones. En este contexto, el canciller de Guatemala, Carlos Ramiro Martínez, calificó al gobierno sandinista como “un régimen antidemocrático”.
El SICA, en una reunión de cancilleres celebrada en Santo Domingo, República Dominicana, aprobó el 24 de abril una reforma histórica al reglamento de votación. Este cambio, que sustituye el consenso por la mayoría calificada, busca superar la parálisis que había generado el boicot del régimen nicaragüense.
El 13 de mayo, en una entrevista con el diario español El País, Martínez afirmó que “Guatemala ha sido muy clara en condenar a Nicaragua”, añadiendo que el país ha recibido prisioneros nicaragüenses por razones humanitarias. Estas acciones evidencian un aumento en la presión de los países vecinos sobre el régimen de Ortega.
En respuesta, Managua emitió un comunicado el 14 de mayo, en el que calificó de “irrespetuosas e injerencistas” las declaraciones del canciller guatemalteco. El régimen sandinista afirmó que “Nicaragua no ha intervenido nunca en los asuntos internos de ningún país”, refiriéndose a la situación política en Guatemala.
Cansados del “chantaje”
José Pallais, ex viceministro de Asuntos Exteriores de Nicaragua, comentó que “el resto de los países de Centroamérica están cansados de dejarse chantajear”. Según él, el cambio en el método de votación del SICA demuestra que las presiones del régimen ya no serán un obstáculo para avanzar en el proceso de integración.
Pallais también indicó que Ortega ha observado por primera vez una reacción firme de los países vecinos, y ha actuado con prudencia, ya que romper con el SICA no le conviene. Un exdiplomático nicaragüense, que prefirió el anonimato, agregó que estos cambios se deben a que Honduras ha dejado de ser aliada de Ortega, lo que ha permitido que Centroamérica retome su papel en pro de la democracia en Nicaragua.
Guatemala y su postura firme
Respecto a las críticas del gobierno guatemalteco, Pallais destacó que Guatemala ha sido consistente en rechazar a los candidatos a secretario general propuestos por Ortega que no cumplen con los requisitos establecidos por el protocolo de Tegucigalpa. “La posición del presidente Arévalo ha sido clara en respaldo a las resoluciones sobre derechos humanos y la falta de democracia en Nicaragua”, añadió.
Un exembajador nicaragüense, también en condición de anonimato, explicó que el Gobierno de Arévalo ha mantenido una postura firme denunciando la dictadura de Nicaragua en foros internacionales. “El problema de Nicaragua ya no se puede resolver de manera individual; es necesario buscar un nuevo procedimiento para establecer la paz en Centroamérica”, afirmó.
Este exembajador subrayó que, aunque no hay una guerra como en los años ochenta, el régimen de Ortega ha declarado la guerra a la democracia y los derechos humanos. “Ortega y su familia son el principal obstáculo para una verdadera integración en Centroamérica”, concluyó.
Pallais también mencionó que, hasta ahora, los países centroamericanos han optado por no involucrarse activamente en la crisis de Nicaragua, a pesar de que les afecta directamente. Sin embargo, esta postura parece estar cambiando. Un exembajador nicaragüense en Europa señaló que la beligerancia de Guatemala hacia Nicaragua se debe al giro político que se observa en varios países de América y Europa.
Este exdiplomático coincidió en que Nicaragua representa un obstáculo para la paz y la democracia en la región. “Todos los países centroamericanos están de acuerdo en que hay que salir de ese régimen”, afirmó, reflejando el creciente consenso en la región sobre la necesidad de un cambio en Nicaragua.
La situación en Nicaragua sigue siendo un tema candente en la agenda regional, con un contexto de creciente presión internacional y un cambio en las dinámicas de poder en Centroamérica.