En un informe reciente, Amnistía Internacional ha alertado sobre un alarmante aumento de las ejecuciones a nivel global durante 2025. Más de 2.700 personas perdieron la vida a causa de la pena de muerte, marcando la cifra más alta desde 1981 y un incremento del 78% en comparación con el año anterior.
Según el documento titulado «Condenas a muerte y ejecuciones 2025», al menos 2.707 ejecuciones se registraron en 17 países, un notable aumento respecto a las 1.518 del 2024. Este incremento se atribuye principalmente a la situación en Irán, donde se aplicó la pena capital a al menos 2.159 personas, más del doble que en el año anterior. Otros países como Arabia Saudí, que ejecutó a 356 personas, y Kuwait, que triplicó sus cifras con 17 ejecuciones, también contribuyeron a este aumento. Egipto, por su parte, duplicó sus cifras con 23 ejecuciones.
En Estados Unidos, el número de ejecuciones pasó de 25 a 47, mientras que Singapur incrementó sus cifras de 9 a 17. Sin embargo, Amnistía Internacional advierte que estas cifras son solo estimaciones, ya que en China, donde se llevan a cabo miles de ejecuciones, no se ofrecen datos oficiales. Este país es considerado el que más ejecuciones realiza en el mundo.
Aumento de la pena de muerte en un contexto global
Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional, ha señalado que este aumento en el uso de la pena de muerte se debe a un grupo reducido de Estados que persisten en llevar a cabo ejecuciones, a pesar de la tendencia global hacia la abolición. Países como China, Irán, Corea del Norte, Arabia Saudí, Yemen, Kuwait, Singapur y Estados Unidos están en el centro de esta problemática.
Callamard también ha destacado que el recrudecimiento de políticas punitivas, especialmente en el marco de la «guerra contra las drogas», ha favorecido la aplicación de la pena de muerte. «Esta vergonzosa minoría está utilizando la pena de muerte como arma para infundir temor, sofocar la disidencia y mostrar la fuerza del Estado sobre comunidades marginadas», afirmó. Casi la mitad de las ejecuciones se relacionaron con delitos vinculados a las drogas.
En cuanto a los esfuerzos para abolir la pena de muerte, Amnistía Internacional lamenta que cuatro países reanudaron las ejecuciones en 2025: Japón, Emiratos Árabes Unidos, Sudán del Sur y Taiwán. En total, 17 países continuaron utilizando la pena capital como castigo penal.
A pesar de este panorama, la ONG resalta que en otras partes del mundo se han logrado avances significativos. No se registraron ejecuciones ni condenas a muerte en Europa y Asia Central, lo que sugiere un cambio en la percepción sobre la pena capital en esas regiones.
Situación en América y otras regiones
En el continente americano, solo Estados Unidos llevó a cabo ejecuciones, siendo Florida el estado con la mayor cantidad. En África subsahariana, las ejecuciones se limitaron a Somalia y Sudán del Sur. En Asia meridional, Afganistán fue el único país que aplicó la pena de muerte, mientras que en el sudeste asiático, Singapur y Vietnam fueron los únicos que reportaron ejecuciones. Tonga es el único país de Oceanía que mantiene la pena de muerte en su legislación.
El informe de Amnistía Internacional pone de manifiesto la complejidad de la situación global en torno a la pena de muerte, donde algunos países continúan con prácticas que muchos consideran obsoletas y contrarias a los derechos humanos. La organización continúa abogando por la abolición de esta práctica en todo el mundo.
En 2025, se registraron al menos 2.707 ejecuciones en 17 países.